Hay pocas cosas en tecnología que se conozcan tanto como la Ley de Moore, esa que promulgó el fundador de Intel y según la cual se doblan el número de transistores en un microprocesador aproximadamente cada dos años.
Aunque primero el software (especialmente el ofrecido como servicio, el SaaS) y después la Inteligencia Artificial han ido aplacando el resto de innovaciones, lo cierto es que se siguen produciendo investigaciones y adelantos en materia de hardware.
El último gran salto es el que ha anunciado IBM, que asegura que por primera vez ha conseguido bajar del nanómetro (medida que se usaba para medir la capacidad de los microprocesadores).
Así, ha desarrollado una arquitectura de transistores apilados verticalmente que la compañía denomina “nanostack” y que sitúa su nodo en los siete angstroms (0,7 nm). Según sus responsables, este avance en la industria supone un aumento de rendimiento de hasta el 50%, una mejora de eficiencia energética de hasta el 70% y un avance de alrededor del 40% en la densidad y el escalado de la memoria SRAM en comparación con la tecnología de 2 nm
Queda tiempo para ver los primeros procesadores con esta tecnología, pero incluso en lo físico se están rompiendo barreras que parecían imposibles