Como buenos insectos, no suelen caer en gracia ni generar muchas simpatías. Pero lo cierto es que, dada su capacidad de resistencia a determinados sucesos (como terremotos) y a la habilidad para llegar a sitios de difícil acceso, varios grupos de investigación están tratando de dar con una solución para equipar a estos animales con mochilas tecnológicas y que puedan ayudar en tareas de rescate, entre otros usos.
No se trata solo de que puedan ser nuestros “ojos” en ciertos lugares, sino de poder incluso guiar sus pasos a través de señales eléctricas.
Una de las dudas surge sobre el bienestar animal. No solo a nivel físico, sino por precisamente esa mala imagen que tienen este tipo de insectos entre la población general, lo que puede hacer que veamos como más “válido” usarlos para determinados fines frente a otros animales con los que, quizá, pondríamos más pegas y objeciones.